Injerto de rosales

Esta nueva técnica de hibridación
que se efectúa con plantas
distintas, pero del mismo género,
permite obtener sujetos más
perfectos, bellos y resistentes a
las enfermedades sin tener que
recurrir a complicados cruces
genéticos. El procedimiento no es
complicado pero requiere una
cierta habilidad, por lo que no
hay que desanimarse si al
principio no se consiguen buenos
resultados.
¿Qué materiales hacen falta?
Habrá que proveerse en primer
lugar de una navaja afilada, un
buen cordel de rafia y algo de
cera de abeja especial para
injertos. Después habrá que

conseguir pies de rosal silvestre
(Rosa canina), que se plantarán
sobre el terreno en octubre o
noviembre, a fin de que estén
listos en julio del año siguiente.
I
¿Cómo hay que proceder?
El sistema más sencillo para
injertar rosales es el injerto en
escudete. Para ello se escoge en
la corteza del portainjertos
plantado en el otoño anterior una
zona lisa y sana. Sobre ella se
realiza una incisión de arriba
hacia abajo de unos 4*5
I centímetros. Sobre la parte
superior de ésta se realiza otro
corte de unos 2-3 centímetros de
modo que al final quede una
especie de T. Esto hará que al
desprender la corteza quede
como un pequeño ojal sobre el
que fácilmente podremos

]
introducir el injerto. Este se
obtendrá buscando las yemas más
vigorosas y sanas del ejemplar
elegido. Para extraerla, una vez
I
scogida la yema se practican 2
cortes transversales, uno arriba y
otro abajo, y como de un
centímetro de separación. La
ye mita se separa después tirando
con mucho cuidado. Si queda
adherido algún trozo de corteza
es preciso eliminarlo, pues la
corteza debe quedar
perfectamente limpia antes de!
injerto. A continuación se
introduce en el ojal del
portainjerto muy despacito para
no dañarlo. Posteriormente se
ata el conjunto y se mantiene así
hasta que se observe una nueva
brotadura. Este será el momento
para realizar las ligaduras con
sumo cuidado. Hacia febrero o
marzo es conveniente podar el
rosal por encima de la yema
injertada, pues así se facilita el
desarrollo de ésta.
*
¿Hay otros métodos de injerto
para el rosal?
El que hemos descrito es quizás
el más sencillo y seguro, pero
una vez que se domine puede
intentarse también el injerto por
aproximación, el injerto de yema
y el injerto a la inglesa.
Dos últimos consejos: Los
resultados del injerto no se
rueden apreciar generalmente
lasta pasados un par de
estaciones y aún así no es seguro
que el resultado sea firmemente
positivo. En caso de que no
prenda, se puede repetir la
práctica tantas veces como sea
necesario, ya que la planta no
sufre mucho con esta operación.
Por último, indicar que la masilla
o cera para injertar no debe
aplicarse ni demasiado fría, pues
no prendería, ni demasiado
caliente, pues dañaría al injerto.

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