Calendula

Familia: Asteraceae
Antes: Compuestas.
Especies comunes:
Calendula. officinalis y multitud de híbridos.
Nombre vulgar:
Caléndula; maravillas; virreina.

Origen:
Género formado por unas 20
especies de anuales y vivaces procedentes de la zona meridional europea y norte de Africa. Por el este su distribución llega hasta el Irán.
Descripción:
Plantas muy rústicas, de hojas lanceoladas y textura muy gruesa. En general, el porte de la planta es mediano, y sobre él contrastan unas grandes flores en capítulos de colores rojos, amarillos y naranjas que, en algunos casos, pueden presentar el disco central de color oscuro.
Cuidados básicos:
Lo más importante para que unas caléndulas se desarrollen sanas y vigorosas es proporcionarles una exposición lo más soleada posible en una zona abrigada del jardín. Los riegos serán moderados a lo largo de todo el año, pues no son plantas exigentes en este sentido. Para facilitar una floración abundante durante todo el verano es importante eliminar las cabezuelas florales marchitas.
Suelo y trasplante:
Cualquier suelo, incluso los pobres y secos, es adecuado para su cultivo, siempre que tenga un buen drenaje y no sea de tipo calcáreo. Sin embargo, para conseguir un desarrollo pleno, el sustrato más adecuado debe estar constituido por una buena tierra de jardín rica en materia orgánica. Normalmente no necesitan trasplante, pues la siembra puede efectuarse directamente robre el terreno definitivo, empleando semillas de primera calidad.
Abonado:
Durante toda la época de cultivo, y muy especialmente en cuanto aparezcan las primeras flores, se regarán cada 15 días con un abono complejo rico en potasio y microelementos.
Situación:
Las caléndulas tienen una gran aplicación en jardinería por la extrema duración de sus flores (entre 10 y 15 días) y por la gran abundancia de éstas. Por este motivo son muy apreciadas para la elaboración de macizos floridos y para flor cortada.
Plagas y enfermedades:
Son las comunes a todas las Compuestas. Las principales entre las de origen fúngico son el oídlo, que recubre las hojas de un micelio blanquecino y terminan produciendo la muerte de la planta; el tizón, caracterizado por manchas circulares de medio centímetro que primero son amarillas y luego negras pulverulentas; y por último, la roya que es fácilmente distinguible por la aparición de un moteado pardo-rojizo que desprende un polvillo del mismo color. Todos se tratan con fungicidas específicos (Morestán, Ferbam, etc.). Entre los insectos más peligrosos están los pulgones, que se eliminan con un insecticida sistémico.
Consejos útiles:
Los pétalos desecados pueden ser un sustitutivo de 1 azafrán como colorante jle sopas y arroces.

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