Angélica

Familia: Apiaceae
Antes: Umbelíferas.
Especies comunes:
A. archangelica.
Nombre vulgar:
Angélica; boca de vieja.

Origen:
Género que engloba unas 80 especies de vivaces del hemisferio norte y Nueva Zelanda, algunas de las cuales están muy extendidas por su empleo en
la repostería de los países nórdicos y en medicina natural.
Descripción:
Plantas de hasta 2 metros de altura, con raíces carnosas y gruesas, de color gris en el exterior y blanco en el interior. Las hojas, grandes y alternas, poseen un peciolo grueso que se ensancha formando una vaina. El tallo es erecto, cilindrico y hueco, apareciendo en su extremo la flor en umbela. Esta posee 30 ó 40 radios al final de I los cuales se abren flores blancas o verdosas. La época de floración se corresponde con el principio de la estación cálida.
Cuidados básicos:
Se deben situar con preferencia en lugares orientados al mediodía y que posean temperaturas más bien frescas. Los riegos han de ser moderados pero muy frecuentes.
Suelo y t rnsplante:
Prosperan bien en suelos fértiles y ligeramente ácidos. La época ideal para realizar la plantación es inmediatamente después de que maduren los frutos, pues ¡as semillas mantienen durante muy poco tiempo su poder germinativo. El trasplante al lugar definitivo se realizará al otoño siguiente.
Abonado:
( Si se sitúan en el jardín bastará
con el abonado general y otro de carácter mineral realizado cada ¡
15 días durante el período de floración. Cuando se plantan en macetas es conveniente aplicar de forma mensual un abono de disgregación lenta en forma de pastillas. ¡
Situación:
En el jardín de plantas aromáticas y medicinales, en zonas soleadas y húmedas. Por ser especies de aspecto un tanto desgarvado, no resultan apropiadas para balcones o terrazas.
Plagas y enfermedades:
Generalmente se mantienen libres de plagas, aunque se pueden ver afectadas por pulgones.
Consejos útiles:
Toda la planta, y especialmente la raíz, contiene una esencia de propiedades medicinales. Su principal virtud es de carácter estomacal, pero también se la emplea por sus propiedades carminativas, tónicas y antiespasmódicas. Forma parte de los ingredientes de ciertos licores, como el Benedictine, y en multitud de recetas en repostería.

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