Ajo «Cultivo»

Cómo sembrar y cuándo cosechar las cabezas o bulbos paso a paso.

La planta de ajo (Allium sativum), como todas las plantas de bulbos, se suele complicar a la hora de saber cuándo deben cosecharse las cabezas.

Nombre científico: Allium.
Familia: Amaryllidaceae
Antes: Liliáceas.
Especies comunes: A. sativum.

El ajo es una planta cuyo bulbo, llamado vulgarmente cabeza de ajo, se compone de varios búlbulos, o dientes de ajo.

Origen y distribución:

Se cree que el ajo se originó en Asia Central.

La planta del ajo es originaria, según parece, del Asia central más precisamente en la región del Kirghiz y prospera en casi todos los climas, prefiriendo los meridionales o templados, poco expuestos a cambios bruscos en la primavera y a heladas tardías; su nombre deriva del antiguo lenguaje celta all, que significa acre, conservado todavía en algunos idiomas, entre ellos el catalán.
Tal planta se cultiva mucho en Italia, Egipto, Argelia y principal¬ mente en España, de donde se exportan de 4 a 6 millones de kilo¬ gramos al año. En varias poblaciones de Cataluña se celebran mercados exclusivamente para la compra-venta de los ajos. Pero actualmente el gran centro comercial del ajo radica en los Estados Unidos, habiendo hecho disminuir la exportación de los ajos euro¬ peos a la América del Sur. Sin embargo, queda todavía Brasil, Méjico, Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo, que consumen grandes cantidades de ajos españoles e italianos.

Variedades:

Las variedades de cultivo más sencillo son: «Lleno Verde Común», «Lleno Dorado»,
Blanco Común» y «Rosa Primeriza». Esta última variedad es ideal para su consumo en fresco.

Descripción:

El ajo es una planta bulbosa, pero desde el punto de vista hortícola se cultiva como anual. Las hojas son largas y acintadas y el bulbo comestible que crece bajo tierra está formado por estructuras aisladas, a modo de gajos, que reciben vulgarmente el nombre de «dientes».

Siembra y cultivo

Cultivo de ajo desde la siembra hasta la cosecha.

El cultivo de ajo es tan fácil de llevar a cabo que se puede hacer de forma casera aún si no tienes un espacio verde donde plantar.

La siembra de ajo se puede hacer tanto en el jardín como en macetas. Solo se necesita tierra, agua y un poco de sol.

Cuándo plantar ajo

Antes que nada debemos tener en claro cuál es la época de siembra para plantar ajos.

El ajo se puede sembrar 2 veces al año y por consiguiente obtener 2 cosechas.

Las estaciones adecuadas para el cultivo de ajo son la de otoño y primavera, obteniendo las cosechas a mediados de invierno y mediados de verano respectivamente.

Plantar ajos en la huerta o jardín

Estos se colocan en surcos, los cuales pueden estar dispuestos en línea recta o circular, siempre manteniendo una distancia aproximada de 5 centímetros entre un diente y otro. 

Sin plantas semillas debes comenzar en un almácigo y luego sembrar los plantines respetando la misma distancia bajo el mismo procedimiento.

Cuantos ajos plantar

Esta pregunta parece ser irrelevante pero en realidad resulta importante si deseas optimizar el espacio del huerto o las macetas según donde siembras.

Para saber cuantos dientes de ajo plantar o cuantas semillas germinar, piensa en los ajos que deseas obtener para todo un año.

Calcula que puedes conservar las cabezas por varios meses, en lugares frescos, sin humedad, y oscuros o con poca luz.

También puedes molerlo o conservarlo como especia durante mucho más tiempo.

Y también se pueden conservar por mucho tiempo en el freezer.

Sabiendo esto puedes decidir cuántos ajos plantar y si haras una o 2 siembras anuales para tener ajos todo el año, si que te falten ni que te sobren.

Forma de cultivo

La manera más práctica, económica y rápida de cultivar los ajos es utilizando los dientes para su reproducción, pero también se pueden cultivar a partir de las semillas.

Plantación:

Para el cultivo de los ajos se requieren climas templados, secos y suelos frescos y profundos. Las hileras de plantación deben encontrarse situadas en zonas muy soleadas, ya que este elemento es imprescindible para el buen desarrollo de la hortaliza.

la siembra se debe efectuar al principio de la época templado-cálida. Para ello se siembran los dientes con la punta hacia arriba, en hoyos de 2 centímetros de profundidad y a unos 15 centímetros de distancia unos de otros.

Exposición

Es importante que la plantación se ubique en una zona donde al menos reciba 4 horas de sol diarias.

Cuidados de la planta de ajo durante el cultivo

Como se ha mencionado el cultivo de ajo es muy sencillo, ya que no requiere tanta atención. Sin embargo, como toda planta, necesita sus condiciones propias para desarrollarse satisfactoriaente.

Riego

Los riegos deben ser moderados, se recomienda esperar a que la tierra se seque entre riego y riego para evitar que los bulbos se pudran.

Es importante realizar escardas periódicas y eliminar las malas hierbas. Estas deben quitarse a mano para evitar que se produzcan en la planta daños con la azada.

Suelo Abono y fertilización:

Si siembras ajos en suelo directo, no es necesario fertilizar si la tierra es fértil, la tierra arcillosa es más favorable para el cultivo de ajos. No obstante, si el suelo no es bueno puedes suministrar triple 15 o humus de lombriz si deseas ajos orgánicos. Si la siembra se realiza en maceta el suministro de fertilizante, sea humus o cualquier otro, es fundamental. fertilizantw

Cada cierto tiempo deben aplicarse abonos nitrogenados.

Control de plagas y enfermedades

La planta de ajo es muy resistente y no suele contraer enfermedades, incluso se suele utilizar el ajo como plaguicida para otras plantas.

Sin embargo, los hongos son los principales enemigos de los ajos si es que alguna plaga pueda invadirla. Se desarrollan cuando existen unas condiciones de humedad favorables o cuando los bulbillos han sufrido algún daño o no se han secado bien.

Consejos útiles:
El ajo es uno de los principales condimentos utilizados en la cocina mediterránea. Mezclado con aceite de oliva constituye el célebre allioli, su sabor tan característico se pierde cuando cuece.

Cosecha:

El ciclo completo, desde la germinación hasta la recolección de los ajos, es decir el tiempo de siembra, no llega a se un año; tarda entre 7 y 9 meses.

La cosecha puede realizarse a partir de que la planta comienza a producir las flores, pero es importante quitarlas antes que se desarrollen a fin de que las reservas en los bulbos no se consuman.

La recolección se lleva a cabo en la época cálida cuando las hojas amarillean. Previamente se han debido de retorcer los tallos para favorecer el engrasamiento del bulbo.

Estos deben sacarse del terreno con alguna horquilla o herramienta similar, pues si les arrancamos con la mano pueden resultar dañados. Los ajos deben secarse al aire libre, aunque si existiese el riesgo de que se mojasen es preferible colocarlos en el interior.

Una vez que vemos que la planta intenta producir la floración, es señal de que los ajos están desarrollados.

Antes de quitarlos, se recomienda quebrar la planta al ras de suelo y esperar que se sequen las hojas por completo.

Cuando esto suceda podemos llevar a cabo la recolección.

Para volver a producir nuevos ajos se recomienda separar algunas cabezas del consumo para efectuar, con sus dientes, una nueva siembra al año siguiente.

Conseguir semillas de ajo

Plantas de ajos con flores para obtención de semillas.

Si deseas obtener semillas deja que algunos ejemplares continúen su proceso de floración y luego de la polinización podrás recolectar las semillas. Dado que la planta de ajo es perenne podrás conservas estas plantas como productoras de semillas.

Historia del Ajo

El ajo es conocido desde la más remota antigüedad; lo cita Homero en la Odisea, además en los tiempos paganos se consideraba como amuleto, y se quemaba para ahuyentar los malos espíritus.

El ajo es muy apreciado por el pueblo chino. Durante algunos siglos hubo un intercambio con el Celeste Imperio, país al cual los europeos exportaban el ajo, importando de allí el opio.
En todos los tiempos el ajo ha sido utilizado como el condimento más apreciado del pueblo. La gente del campo hace gran consumo de los ajos crudos, y dicen que en tiempo de frío les da calor y les reanima a practicar las faenas de labrar la tierra hasta en los días más desapacibles y de bajas temperaturas.
En cambio, las personas acomodadas, en general, rechazan el ajo crudo por su sabor acre y picante, verdaderamente repulsivo. Sin embargo, en todos los tiempos ha habido quien no lo ha po¬ dido probar en modo alguno.
El inconveniente que tiene el ajo crudo es el de comunicar su olor desagradable, tan difusible, al aliento, al sudor y aun a la orina. Esto desaparece en parte con la cocción que descompone su aceite volátil, quitándole gran parte de su acritud y picantez; así se comprende que forme parte de muchos y buenos guisados.
Entre las muchas anécdotas que se citan respecto a la historia de este condimento haremos mención de una que se refiere al suceso más culminante que registra la humanidad.

Cuando Cristóbal Colón fué presentado a Fernando el Católico para pedirle su protección en pro de su atrevida empresa explora¬ dora, le pareció al Rey, en principio, tan disparatada y temeraria su idea, que se manifestó abiertamente opuesto a favorecerle; mas como Colón insistiese con verdadera tenacidad en sus afirmaciones, diciendo que el éxito sería seguro porque sus cálculos eran infa¬ libles, le contestó el Rey en tono irónico: «Sí, buen condimento es el ajo», queriendo significar que él consideraba malo su proyecto. ‘
Del análisis químico, resulta que el ajo contiene un aceite volátil de olor y sabor característico, acre y picante, muy persistente y muy difusible. En la composición de este aceite entran varios principios sulfurados a los que debe su olor.

Uso medicinal del ajo

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